sábado, 6 de febrero de 2010

Shadow Souls


6º Libro: Shadow Souls (Almas Sombrias)

Autora: Lj. Smith

Sinopsis:

Un Damon un poco mas gentil, una Elena con su corazon hecho un caos y un viaje que los va a llevar—literalmente—al infierno. ¿Que mas podrias esperar de unas vacaciones con tus mejores amigos?. Sentirte como si te llevaran de un collar de perros y ser considerada la esclava del vampiro quien se supone que es de los tuyos. De repente Damon aprende que se siente tener tres esposas al tiempo. Mientras tanto Stefan sigue en prision, dependiente solo de Elena en sus sueños para no morir. Ademas, un final inesperado....

Avanses:

LAGRIMAS

Elena y Damon alcanzarón el cuarto de motel justo después de la medianoche. -¿Que tiene de malo?- Elena se sentó sobre la cama, balanceando sus piernas y apoyandose en una almohada que se hundió debajo de su cabeza. A Elena le gusto
- Nada- Damon se encontraba en la ventana, fingiendo estra absorto en algo que estaba más allá de los arbustos.
- ¿Y que quieres decir con "nada"?-
Damon sacudio la cabeza. Elena examinaba la habitación, con su muy brillante visión, seriamente alterada por el sueño. Ella realmente no debió haber dormido nada durante su aventura fuera del cuerpo para ver a Stefan, penso. Contemplaba las paredes de color beige, la alfombra color beige, un sillón color beige, y por supuesto, la colcha color beige. Ni siquiera Damon pudo rechazar un cuarto que no va con su clásico negro, pensó ella, y entonces: ¡Oh! Estoy cansada, y asustada e irritable, y estupida. Sólo hay una cama.
- Damon...- con un esfuerzo, se arrastró y se sentó arriba.
- ¿Que quieres?- dijo.
- Hay una silha. Puedo dormir en la silla-
El se volteo, y Elena pudo ver en ese movimiento todo su enojo. El giro asesino más-rápido-que-el-ojo-humano-pudiera-seguir y el asombroso control muscular aun antes de haber iniciado a girar. Damon con sus movimientos bruscos y su aterrador silencio. Estaba buscando por la ventana una vez más, como siempre, el cuerpo preparado para... algo. Ahora parecía a punto de saltar.
- Los vampiros no necesitan dormir- dijo Damon con la voz más controlada y serena que ella haya escuchado en un tiempo. Eso le dio a Elena la primera pista y la energía para bajar de la cama.
- Tu sabes que yo se que eso es una mentira-
- Regresa a la cama Elena- dijo, pero su voz seguía siendo la misma. Ella hubiera esperado que su voz fuera más plana, cansado de mandar. Damon sono más tenso, más exageradamente controlado que nunca.
Más sacudido que nunca. Los párpados de Elena se hundieron.
- ¿Es sobre lo que nos pasó cuándo la maleza del cementerio nos atacó y tuvimos que desnudarnos (O.O) para quitarnosla de encima?-
- No-
- ¿Es sobre lo que pasó cuándo fuiste poseído en Fell´s Church e intentaste lastimarme?-
- No-
Ajá.
- Entonces, es esó. Tienes miedo, ¿no? Estas asustado de que Shinichi pueda pasar todas tus defensas y te vuelva a poseer. ¿Porqué? ¿Lo has sentido o escuchado?-
- Vete a dormir-
- ¿Que se necesita para mostrarte que confío en ti? Estabamos prácticamente desnudos, juntos tratando de quitarnos la maleza de encima, y no me importo- Ella estaba detrás de él ahora, en la alfombra beige que olía como... polvo.
Sus palabras eran el polvo. Había algo en ellas que sonaban huecas, mal. Ellos estaban prácticamente desnudos, jalando desesperadamente la jalea como maleza fuera de ellos, y no había ocurrido una sola vez con ella...
Oh, oh.
Pero ella había estado tan preocupada por sí misma, que nunca pensó en como podría afectarle eso a él. Especialmente estando tan cerca y el aura de ella por todas partes. ¿Y que podría haber hecho Damon al respecto? Nada, excepto tratar de no mirarla, debloquearla... tratar de ser un caballero...
No era exactamente su fuerte. Elena suspiro. Ella iba A tener que hablar con Damon sobre eso... de algún modo. Convencerlo para hablar de frente. Convencerte de hacerle frente, le susurraba una voz dentro de ella.
Tocar a Damon siempre Ha sido algo difícil, con todos los riesgos de despertar su Instinto asesino por accidente, incluso cuándo no lo posee. Ella se acerco, muy cuidadosamente, para poner sus manos en el codo de la chaqueta de cuero. Ella habló con la mayor presición y seriedad que pudo.
- Tu sabes de antemano que yo tengo otros sentidos ahora que los cinco usuales. ¿Cuántas veces tengo que decirlo Damon? Yo se que no eras tú el que nos torturaba a Matt y a mí la semana pasada- a pesar de ser ella misma, Elena escucho un discurso en su propia voz- Yo sé que me has estado protegiendo en este viaje cuándo he estado en peligro. Eso significa mucho para mi. Tal vez tu digas que no crees en el "sentimiento" humano del perdón, pero no creo que lo hayas olvidado. Y cuándo tu sepas que no hay lada que perdonar, en primer lugar-
- ¡Esto no tiene nada que ver con ego!-. El calibre de la fuerza en Su voz la golpeó como un latigazo. le dolía... y la desconcertaba. El estaba hablando en serio. El tambien estaba bajo una terrible tensión, claro que no tanta como cuando luchaba contra su poseedor.
- Damon...-
- ¡Déjame en paz!-
¿Dónde he escuchado eso antes? su corazón golpeando, Elena dejó fluir los recuerdo. Oh, sí. Stefan. Stefan lo dijo cuándo se conocieron, cuándo tenía miedo de amarla. Cuándo el estaba seguro de que el la maldicería si le mostraba que estaba enamorado de ella. ¿Podría ser Damon igual que su hermano del que siempre se ha burlado?.
- Al menos date la vuelta y hablame de cara a cara- dijo Elena.
- Elena- era un susurró, pero sonaba como si Damon no pudiera usar su sedosa amenaza- Vete a la cama. Vete al infierno. Ve a dónde quieras, pero mantente alejada de mí-
- Tú eres bueno en eso ¿no?- Su propia voz sonaba fría ahora. Imprudente, temeraria, enojada, se acerco más- en hacer a la gente a un lado. Pero yo sé que esta mañana ya te has alimentado. No hay nada que quieras de mí, y no te puedes hacer el mártir "hambriento" tan bien como Stefan- Ella dijo las palabras que el garantizarían algún tipo de respuesta, pero la respuesta usual de Damon a este tipo de cosas era pretender ser completamente indiferente o burlonamente seductivo.
Lo que ocurrió fue totalmente diferente a cualquier cosa en la experiencia de Elena.
Damon giro, precisamente capturandola, atrapandola en un agarre inquebrantable. Luego, con un sólo movimiento de su cabeza como un halcón a un ratón, el la besó.
El beso fue largo y duro y cuándo el la libero, Elena tenia un sabor a sal. Las lágrimas fluyeron libremente por sus mejillas. No parecía hacer ninguna diferencia a su atacante quién parecia a merced de la desesperación. Estaba temblando como un pequeño niño que besa por primera vez a su primer amor. Eso fue lo que condujo lejos al control, Elena tenia el pensamiento borroso.
Sus rodillas estaban a punto de...
Elena empujo y se retorcio, deliberadamente hiriendose a si misma contra el aparentemente irrompible agarre.
El agarre se rompió inmediatamente.
¿El poseedor? Shinichi otra vez, ¿se apoderó de la mente de Damon haciendoló hacer cosas?
Pero de algún modo Elena supo que ese no era el caso. No. Instantaneamente ella pensó...
... ella pensó que acababa de conocer al verdadero Damon, el que vivía debajo del escudo de indiferencia. Y ella empezo a temblar tan fuertamente que no estaba segura de que pudiera levantarse.
Ella y Damon se quedaron mirando uno al otro, ambos respirando dificultosamente. El cabello liso de Damon estaba revuelto, haciendoló lucir como un bucanero. Su cara, siempre tan pálida y compuesta por el mismo, estaba iluminada por la sangre. Sus ojos se redujeron a ver automáticamente a Elena masajear sus muñecas. Ella podía sentir alfileres y agujas ahora: estaba comenzando a recuperar la circulación. Una vez que el desvió la mirada, no podía volver a mirarla a los ojos.
- Te lastime... de nuevo- dijo Damon.
- Un poco. Sí-
Contacto de ojos. Esta bien. Elena reconoció un arma, buscando a tientas una silla y encontrando inesperadamente a la cama detrás de ella. Ella no tenía muchas armas, y las necesitaba todas en ese momento. Elena sintió la debilidad de sus piernas, pero ella mantuvo la mirada en el rostro de Damon. La boca de él estaba hinchada. Y eso fue... desleal. La mala cara de Damon era una de sus más básicas artillerias. El tenía la boca más hermosa que Elena había vista jamás en ninguna persona, hombre o mujer. El cabello, la boca, la medía caída de sus parpádos, las largas pestañas, la delicada línea de la mandíbula... injusto, incluso para alguien como Elena quién hace algún tiempo pasado se interesaba en una persona por algún accidente de belleza.
Pero ella nunca vio esa boca hinchada, el perfecto cabello desordenado, las pestañas temblando porque miraba a todas partes excepto a ella y tratando de no mostrarlo.
- ¿Era eso... lo que has estado pensando desde que te negaste a hablar conmigo?- pregunto ella y su voz era casi constante. La repentina quietud de Damon era perfecta, al igual que todas sus otras perfecciones. El miraba a un punto de la alfombra beige que por derechos debería haberse incendiado. Luego, finalmente, sus enormes ojos negros se levantaron y miraron a los de ella. Era tan difícil decir nada sobre los ojos de Damon porque el iris era del mismo color que la pupila, pero Elena tenia el sentimiento de que estaban tan dilatados ahora que podrían ser toda la pupila. ¿Como un par de ojos pueden ser una trampa oscura y al mismo tiempo toda la luz? Ella parecía ver en ellos todo un universo de estrellas.
Un universo de posibilidades.
Damon dijo, suavemente; -corre-.
Elena sentía las piernas tensas.
- ¿El poseedor?-
- No- dijo Damon rotundamente- tu deberías correr ahora.
Elena sentía relajarse los muscúlos de su muslo ligeramente y era gratificante no tener que probar que podía correr. o lo que fuera- en ese mismo instante. Pero sus puños se cerraron.
- ¿Quieres decir que esto no es más que portarse como un idiota?- dijo ella.
- ¿Haz decidido odiarme de nuevo? ¿Lo disfrutas?- Damon giro de nuevo, la quietud en el movimiento más rápido que los ojos de Elena pudieron rastrear. El golpeó el marco de la ventana, una vez, empujando la fuerza casi completamente en el último instante. La lluvia de vidrios brillaban como diamantes contra la oscuridad exterior.
- Tal vez... traer algunas personas que te ayuden-
La respiración de él era dificultosa, y Elena para su asombro vio algo que nunca espero volver a ver.
Las lágrimas en los ojos de Damon.
Ella pensó que sólo la influencia de sus Poderes en el corazón de piedra de Damon podrían hacerlo llorar. Pero esas eran lágrimas reales templando en las pestañas de Damon, y el nisiquiera se movió cuándo una lágrima cayó por un lado de su cara.
- Damon- dijo ella, acercandose a él, pero el sólo aparto su cabeza.
Ahora que había hecho todo lo que podía hacer para protegerla, no parecía importarle seguir con las apariencias. Al fin los temblores recorrieron su cuerpo. Otra lágrima corrió por su mejilla.
- Damon, la ventana- es tarde, esto esta lejos de los hoteles principales. bueno yo supongo que nadie vendra a ayudarme- El cuerpo de Elena estaba lleno del chorro de adrenalina que tenía desde que lucho con Damon para liberarse de su agarre.
Pero ese fuerte agarre que se había roto, ¿no lo estaba cuándo Elena había comenzado a herirse a sí misma en el?.
Y ahora parecía que ellos regresaban a una plaza, con Damon mirando la noche y ella mirando la espalda de Damon. O, al menos, era dónde Damon quería que los tuviera. Pero ella podía ver el sacudimiento de sus hombros.
- Pudiste solo haberme pedido un beso- susurró Elena. Ella no sabía si eso era posible de entender para un vampiro. Ella todavía no había enseñado a Stefan. Stefan fue porque sin él no sabía preguntar. En toda la inocencia y buenas intenciones, Stefan dejó las cosas hasta que se vio obligado a preguntarle a él.
Damon se reía silenciosamente, lo que significaba que estaba verdaderamente afectado. El puso sus manos en su cara.
- Voy a tomar eso como una disculpa- dijo Elena suavemente.
Ahora Damon se reía a carcajadas, y Elena sintió un escalofrío. Aquí estaba ella, intentando ayudarle, y...
¿Crees tú- irrumpió el en los pensamientos de ella- que eso era todo lo que yo quería?
Elena sentía como se congelaba cuándo pensaba en eso. Damon pudo fácilmente haber tomado sangre de ella cuándo la tenía inmóvil. Pero, por supuesto, eso no era todo lo que el quería de ella. Su aura... ella sabía lo que le hacía a los vampiros. Damon había estado protegiéndola todo el tiempo de otros vampiros que quiza lo vieron, y que la querían a ella como nunca habían querido a una chica desde que se convirtieron en criaturas de la oscuridad.
La diferencia, le dijo su nata honestidad a ella, era que ella no dio un carajo acerca de ninguno de los otros. Pero Damon era diferente. Cuándo el la beso ella pudo sentir la diferencia dentro de si misma. Algo que nunca antes había sentido... excepto con Stefan.
Y Stefan- ¿Realmente era ella, Elena, traicionándolo a él por no correr de está situación? Damon se estaba conviertiendo en una mejor persona de lo que era ella. El le estaba diciendo a que pusiera la tentación de su aura lejós de él.
Para que pudiera comenzar de nuevo la tortura mañana.
De alguna manera ese pensamiento, de Damon viviendo en esta terrible agonía cada día que ella estaba a su lado, era insoportable.
Ella no había hablado durante mucho tiempo. Ella miró para encontrar a Damon mirándola una vez más con sus geniales ojos-de-niño-perdido.
- No te vas a ir, ¿verdad?- susurró él.
- No-
- ¿Realmente no tienes miedo de mi?-
- Oh, estoy asustada de todos modos- de nuevo, Elena sintió temblar su interior.
Pero ella estaba volando en algún lugar ahora, ella tomo su curso, y no había forma de pararlo. Especialmente no cuándo el la miraba de esa manera. Eso le recordó a ella la fuerza de la alegría, el orgullo exultante que el mostró cuándo ella peleó con los zorros junto a él.
- No puedo ser tu princesa de la oscuridad- le dijo ella a él- y tu sabes que nunca renunciaré a Stefan-
Un fantasma de su antigua sonrisa burlona apareció en sus labios.
- Hay mucho tiempo para convencerte a mí manera de pensar sobre esas cuestiones-
Incluso ahora, cuándo las manos de Elena estabán temblándo, algo se animó en ella a desafíarlo.
- Tú dices que no es el poseedor. Te creo. ¿Pero todo esto es por lo que Caroline dijo?- ella podía oír la repentina dureza en su propia voz.
- ¿Caroline?- Damon parpadeó como si fuera su zancada.
- ¿Esto es porque tu piensas que... soy "fácil"?- Una vez más, el absoluto desconcierto en los ojos de Damon.
- ¿Fácil?- Elena murmuro precipitadamente:
- No importa-
- ¿Comó puedo no pensar cuándo algo me dice que te duele? Al menos dime lo que era- dijo Damon.
Elena dio un gran suspiró. Pensó que tal vez así pondría en claro el tema.
- Caroline dijo que antes de que conociera a Stefan yo era sólo...- Elena tenía problemas para decir las últimas palabras, pero pudo manejarlo- sólo una puta. Una puta "don nadie"-
Hubo una pausa y, Damon volvió a parpadear, esta vez a la pared beige de yeso. El hizo un agujero que salía justo al exterior. El hoyo era mucho más grande que el puño de Damon.
Elena sintió que volaba en shock. Pero en algún lugar, muy dentro de ella, hubo cantos de pajáros.
Los labios de Damon estaban apretados y un muscúlo de su mandíbula tenía un tic nervioso.
- Esa niña entrometida- dijo el en una voz que era la mitad de un gruñido.
- Caroline. Ella fijó su destino. Si fuera cualquier otra persona podría estar inclinado a tener lástima por ella. Pero ella fue... más allá de... ella fue más allá de... cualquier esperanza de salvación... ella...- él hablo lento, y una mirada de desconcierto nubló su rostro.
El estaba mirando a Elena en sorpresa.
Nuevas lágrimas- de alguna manera cuándo el yeso en la pared dio paso a la fuerza de auto-expresión de Damon- corrían nuevamente por sus mejillas. Ella las dejo; aliviada en algún lugar de su corazón. Si Stefan estuvíara allí, la estaría confortando, apartándo las lágrimas con sus dedos.
Muy lenta y caballerosamente, Damon se le acercó para quitar las lágrimas con sus dedos. Primero de un lado y luego del otro. Sin embargo, Elena estaba en trance, hipnotizada por la oscuridad de sus ojos que a la vez parecían ventanas de luz.
Y entonces, lentamente, con tanto cuidado como si estuviera poniendo un jarrón precioso pero frágil en su propio pedestal, Damon se acerco y pusó a Elena entre sus brazos.
Elena sintió un momento de angustia, de desgarradora indesición. Luego, enterro su cara en el hombro brevemente, y volteo para arriba con su cabeza descansando sobre el hombro de Damon.
Solo sentada. Solo sintiendolo a su lado. Y siguió llorando, lágrimas que el continuó quitando con sus dedos tocándola como alas de mariposa.
Ellos no decian nada en absoluto. Todo lo que dijeran sería... demasiado pequeño y no suficiente. Y entonces algo cambió. De repente, Damon se detuvo muerto, congelándose a medio movimiento, mirando las lágrimas en sus dedos. Entonces, perplejo, atrajo una de sus manos hasta sus labios, degustando sus lágrimas.
Lo que sea que haya probado, no parecía creerlo. Llevó su otra mano hacia sus labios también. Elena lo estaba mirando ahora; debería haber estado avergonzado, pero no lo estaba. Inmediatamente una oleada de emociones pasarón por su rostro, demasiado rápido para que los ojos de un humano lo pudieran haber notado. Pero ella pudo ver asombro, incredulidad, desconcierto, más asombro y, a continuación, por último, una alegre conmoción y una mirada casi como si no pudiera creer en sus propios sentidos.
Y entonces, Damon se rió. Fue rápido, una risa ligera, casi como se ríera de si mismo, pero era real, casi de euforia, incluso.
Elena lo miraba. Una vez más ella podía haber jurado que vio lágrimas en los ojos negros. Atraparón la luz y la mostrabán en las pupilas. Elena seguía tan profundamente bajo su hechizo como siempre.
- Damon- susurró Elena, todavía tratando de ahogar sus lágrimas de nuevo, paso todo muy rápido- ¿Que es esto? ¿Que está mal?-
- Nada está mal, todo está bien- dijo él, ríendo ruidosamente, agitando su cabeza en pregunta a ella.
- Nunca deberías tratar de engañar a un vampiro, Elena. Los vampiros tienen muchos más sentidos que los humanos no tienen, y algunos no saben que los tienen hasta que los necesitan. Me tomo mucho tiempo realizar lo que se sobre ti porque, por supuesto, todo el mundo estaba diciendome una cosa, y mi propia mente me estaba diciéndo otra. Pero ya lo averigüe, al fin. Se lo que eres realmente, Elena-
De repente, el comenzó a inclinarse sobre ella, inclinándola a ella también hacia atrás. Esos ojos negros llenaban el universo, se convirtierón en su universo.
Ella podía sentir la entrega desde la parte más interna de su alma.
Excepto...
- Conozco tu secreto- susurró Damon.- ¿Debería decirtelo? ¿O sólo debería hacer esto?-
Y una vez más, la besó, una suave caricia de sus labios con los suyos.
Pero si el sabía, pensaba virtiginosamente Elena, y el sabía que ella sabía que el sabía, entonces ¿porque...?
A veces, la voz telepática de Damon venía a ella, un beso es soló un beso...

Traducido por Lady Salvatore

1 comentario:

  1. diosss
    no lo he podido leer todo¡¡¡
    pero gracias por el trozito¡¡¡es que sino me engancho y es peor¡¡besotes

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